En el verano de 1962, una de las antiguas vecinas de Nancy y Neill Macaulay, Lucille, les escribió una serie de cartas en las que relataba las crecientes dificultades de la vida cotidiana en Cuba. Lucille, misionera bautista libre, estaba decidida a quedarse en Cuba, a pesar de las crecientes dificultades. En cada carta se percibe un sentimiento de desesperación cada vez mayor. Sin embargo, además de la ventana única al pasado que ofrece su testimonio, estas cartas también son muy valiosas por lo que no dicen. La casa de Lucille estaba situada en Las Cabañas, a unos sesenta kilómetros de una de las dos bases de misiles nucleares que los gobiernos cubano y soviético habían instalado en la provincia de Pinar del Río. Universidad de la Florida, Colecciones Especiales y de Estudios Regionales, Fondo de Neill y Nancy Macaulay, caja 1, carpeta 4.




