La venta de estatuas religiosas en la ruta de peregrinación al Santuario de San Lázaro es un símbolo de las sorprendentes aperturas económicas y culturales que la política del Presidente Barack Obama de normalizar las relaciones con Cuba ha creado a lo largo de su gobierno. En su mayoría adquiridas por vendedores de la isla a través de socios comerciales en Miami, las estatuas reflejan una fusión o superposición entre el catolicismo romano, las variantes populares cubanas locales de la fe y la santería, una religión originada por los esclavos de habla yoruba en la Cuba del siglo XIX. La Virgen de la Caridad, una imagen negra de San Lázaro, Santa Bárbara y la Virgen de Regla se encuentran junto a figuras míticas destinadas a invocar protectores espirituales específicos bajo la apariencia de un indio, un niño negro, incluso un bulldog. Fotografía de Roberto García Milián. Camino al Rincón, 17 de diciembre de 2013.

